La Gran pirámide de Guiza es la más antigua de las Siete maravillas del mundo y la única que aún perdura, además de ser la mayor de las pirámides de Egipto. Fue ordenada construir por el faraón de la cuarta dinastía del Antiguo Egipto Keops. El arquitecto de dicha obra fue Hemiunu.
La fecha estimada de terminación de la construcción de la Gran Pirámide es alrededor de 2570 a. C., siendo la primera y mayor de las tres grandes pirámides de la Necrópolis de Suiza, situada en las afueras de El Cairo, en Egipto. Fue el edificio más alto hasta el siglo XIV (siendo superado por el chapitel de la Catedral de Lincoln, en Inglaterra ) y el edificio de piedra más alto del mundo hasta bien entrado el siglo XIX, siendo entonces superado por la aguja de la iglesia de San Nikolai, en Hamburgo.
Fue construida con unos 2.300.000 bloques de piedra, cuyo peso medio es de dos toneladas y media por bloque, aunque algunos de ellos llegan a pesar hasta sesenta toneladas. Originalmente estaba recubierta por unos 27.000 bloques de piedra caliza blanca, pulidos, de varias toneladas cada uno. Mantuvo este aspecto hasta principios del siglo XIV, cuando un terremoto desprendió parte del revestimiento calizo. Posteriormente, los turcos otomanos utilizaron dicho revestimiento para la construcción de diversas edificaciones en El Cairo.
Estamos acostumbrados a ver las pirámides como las ruinas mejor o peor conservadas que son hoy, pero su aspecto era muy diferente hace 4.000 años. Un documental del Instituto Smithsonian explica cómo era el aspecto original que tenían las pirámides del conjunto funerario de Guiza, en El Cairo, justo después de su construcción y es impresionante.
Originalmente, la estructura que hoy conocemos estaba recubierta por grandes bloques de piedra caliza ensamblados entre sí. Con el tiempo y la contaminación, esta cubierta ha desaparecido o se ha oscurecido, pero en aquella época las pirámides eran monumentos perfectos de piedra blanca que reflejaban la luz del sol.
La egiptóloga de la Universidad de Harvard Jacquelyn Williamson explica en el vídeo como se realizaba este proceso. La piedra caliza es relativamente blanda y se trabaja mejor. Los artesanos de la época de los faraones cortaban (a pico) una de las caras de los bloques exteriores de piedra en el ángulo preciso para que encajara con la fachada de la pirámide.
Después, pulían la piedra con ayuda de un bloque de piedra arenisca y la propia arena como abrasivo. Incluso aunque la caliza es más fácil de trabajar, el proceso era lento y trabajoso. Los arqueólogos calculan que recubrir toda la gran pirámide de Guiza tuvo que llevar millones de horas de mano de obra. Los bloques encajaban con tal precisión, y la superficie estaba tan pulida que toda la pirámide parecía estar hecha de una única pieza. Este es el fragmento del documental en el que explican como se trabajaba la piedra. [Smithsonian Channel vía Fast Design]
Hay multitud de teorías sobre para qué se construyeron estos monumentos megalíticos y la funcionalidad que tenían. Desde teorías que cuentan que eran inmensas centrales eléctricas a otras teorías que simplemente cuentan que eran tumbas para los difuntos faraones. Desde el principio de los tiempos, un velo oculta el verdadero origen y la auténtica finalidad de las pirámides de Egipto, que, ajenas al paso del tiempo, excitan la imaginación de todo aquel que las contempla.
Se conocen cerca de 100 de tamaño y forma diferentes distribuidas a todo lo largo del Nilo. De todas, las más apasionantes son las de la meseta de Guiza de El Cairo, sobre las que destaca la de Keops, con sus 147 metros de altura y sus 2.500.000 de bloques de piedra de varias toneladas. Según la versión oficial, son tumbas faraónicas, pero nunca se han encontrado resto mortal alguno dentro de una de ellas. ¿Para qué servían y cómo fueron erigidas?
Joseph Davidovits, catedrático y director del instituto de Ciencias Aplicadas de la Universidad de Barry (Florida), profesor de la Universidad de Toronto y colaborador del Instituto Geopolimérico de París, defendió una teoría en la que apuntó el supuesto conocimiento alquímico de los sacerdotes egipcios para fabricar “piedra artificial”.
Esta hipótesis no sólo daría solución al cincelado de las piedras duras, sino que también resolvería por fin el problema del traslado de grandes bloques de piedra.
Según él, para la construcción de las pirámides sólo era necesario ir mezclando al pie de la obra los ingredientes necesarios, colocar la pasta de mezcla en un molde, dejar secar y depositar en la ubicación deseada.
Según él, para la construcción de las pirámides sólo era necesario ir mezclando al pie de la obra los ingredientes necesarios, colocar la pasta de mezcla en un molde, dejar secar y depositar en la ubicación deseada.
Sin embargo, en la teoría de Davidovits hay detalles que desde un principio no cuadran. En primer lugar, no se conserva ni un referente arqueológico o cualquier otra referencia indirecta que permita siquiera sospechar que los egipcios ablandaban o fabricaban piedras.
Tampoco se ha descubierto ninguno de los moldes que supuestamente se debieron emplear para ello.
El estudio químico de las piedras ha demostrado que se trata de piedra totalmente natural, que no ha sufrido ninguna clase de proceso químico.
Tampoco se ha descubierto ninguno de los moldes que supuestamente se debieron emplear para ello.
El estudio químico de las piedras ha demostrado que se trata de piedra totalmente natural, que no ha sufrido ninguna clase de proceso químico.
Como ésta, otras muchas teorías se han venido abajo de un solo plumazo, ya que todavía no se ha resuelto el gran enigma de cómo fueron construidas realmente.
Hay que aclarar que es prácticamente imposible cincelar y colocar esas enormes rocas sin dejar fisura alguna entre una y otra y con tal perfección, recordando que los antiguos egipcios únicamente disponían de cuerdas, poleas y herramientas de cobre.
Cada vez parecen menos disparatadas las atrevidas interpretaciones que sugieren la relación con otras civilizaciones, provenientes incluso hasta de otros mundos.
Los matemáticos del siglo XVIII ya se maravillaron, por ejemplo, de que las rigurosas proporciones de la Gran Pirámide de Keops incorporaran (miles de años antes de Pitágoras) los elementos de la geometría pitagórica.
Los matemáticos del siglo XVIII ya se maravillaron, por ejemplo, de que las rigurosas proporciones de la Gran Pirámide de Keops incorporaran (miles de años antes de Pitágoras) los elementos de la geometría pitagórica.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario